jueves, julio 07, 2005

Lo urgente y lo importante: LIVE8

El domingo se celebraba en Londres la sede principal del Live 8. Por un fin de semana el planeta parecía ponerse de acuerdo sobre la importancia de resolver la pobreza extrema. Los conciertos crearon la ilusión de un planeta completamente unido en una causa comun. En realidad ese fue uno de los errores conceptuales. No se trata de un proyecto o emprendimiento comun, tan solo una preocupación compartida. Porque no hace falta decir que muere un bebe cada tres segundos en África para comprender que el problema de la pobreza extrema es importante.

Sin embargo, la dificultad para resolverla es hoy la misma de siempre. El atentado en Londres esta mañana interrumpió la cumbre del G-8 que debía, entre otras cosas, responder a los reclamos del Live-8. Lo urgente interrumpió lo importante. Se fracturó también esta idea de unidad global que vivimos el fin de semana. La pregunta es si verdaderamente existió. Live-8 incluyó a una enorme porción del mundo, pero dejó a otros afuera. Las sedes representaron a los países más fuertes económica y militarmente, pero la organización pecó ingenuamente de omisión. Desde hace unos años el mundo ha cambiado. El consenso global y los ideales ecuménicos ya no se logran reuniendo a la vieja Europa, Japón y USA. China, India y los países islámicos tienen un protagonismo evidente. La organización del Live-8 pecó de ingenuidad. No porque sus reclamos no sean considerados por las 8 principales potencias, sino porque estos 8 países ya no reunen el poder suficiente para cambiar el mundo y evitar simultáneamente las consecuencias de tales iniciativas.

Porque la aldea global existe. Pero no hay un único líder/brujo/chamán. Y cuando se pretende enmarcar iniciativas internacionales como la guerra en Irak o el combate de la pobreza bajo el paraguas de ideales universales (aunque la idea de Operation Freedom para Irak suene a excusa sigue siendo el sostén principal de apoyo a Bush dentro de su país, la necesidad de una razón de peso para mandar a hijos y hermanos a la guerra) se exigirá además de poder militar credenciales de autoridad moral. Y esto es lo importante. A no confundirse. La tecnología nos acerca, pero todavía no nos iguala. La visión de la justicia y la moral en occidente es muy diferente a la de China o los países islámicos. Y lo que es peor, dentro del propio occidente todavía quedan muchas injusticias irresueltas. Lamentablamente en moral todo tiene que ver con todo. Como diría el abogado del diablo: condonar la deuda de países africanos no compensa matar nenes en Irak. Aun así, es importante y urgente ayudar a que no mueran bebes de hambre y haya menos muertes por SIDA.

Bonus:
En occidente, hombres y mujeres ya saben que no existe el "Gigante Bueno". Las enormes instituciones y organzaciones morales ya no existen. El estado y la igleasia perdieron sus fieles porque las necesidades de supervivencia de esos gigantes no siempre coinciden con sus declaraciones de principios. Por eso surgen gritos como Live-8, la necesidad de organizaciones morales espontáneas. Pero en moral no alcanza con que sean multitudinarias. Tienen que ser universales, o al menos pretenderlo. La inexistencia de una antorcha espiritual es difícil de soportar. Pero el Live-8 no va a llenar este vacío, no importa cuántos encendedores se prendan en Hyde Park durante una canción de U2. El live-8 en este sentido es muy parecido a las naciones unidas: no pueden lograr realmente que la totalidad del planeta se identifique con sus aspiraciones, porque sólo nos tocan en la parte pública de nuestras vidas. El estado, a través del patriotismo, y la iglesia, a través de la religión, lo hacen en el ámbito público y privado.