miércoles, mayo 17, 2006

Homenaje

Uno hace los homenajes cuando puede, pocas veces son oportunos para el homenajeado, que casi siempre ya está muerto. Era muy chiquito, pero por alguna razón recuerdo ver en la televisión los noticieros que anunciaban la muerte de Olmedo, mostraban imágenes del edificio de Mar del Plata y reportajes a personajes que reconocía, los que lo habían acompañado en tantas películas y en la tv. Pocos programas de tv me hicieron reir de verdad, quiero decir, no esas risas fáciles que regalamos cuando alquilamos un dvd con amigos y una teta o una cachetada disparan la carcajada.
El gordo ya estaba más cerca del arpa que de la guitarra, desde hace muchos años. Quizá el tiempo ayuda a idealizar algo que debe recordarse como espontánea argentinidad. Quizá sea eso. Siento que queda cada vez menos de "eso" argentino. No es nostalgia por estar viviendo afuera. Al contrario, es sentir que en los últimos años, ahora que tengo esta otra perspectiva, Argentina cada vez se parece más al resto del mundo y menos a lo que antes era. Peor aun, que lo único que queda realmente argentino son las peores cosas. No se. Gordo, te mando un abrazo grande donde quiera que estés, y levanto un imaginario vaso de tinto en tu nombre.