domingo, noviembre 30, 2008

Mensaje no enviado

La idea surgio de una conversacion con A.C.

Un compilado de emails no enviados. Esos mensajes que quedaron archivados en el "draft folder", o que pensaste escribir y no lo hiciste, y una pagina donde por fin todas estas historias sean publicadas.

Se aceptan ideas, sugerencias, e emails para comenzar a publicar.

London Sensorial Sartoriality Crawl

Mucho vino. El domingo a la madrugada volvia a Marylebone despues de una excursion noctura por Shoreditch con N.S. y F.W.

F.W. es fotografo y nos conocimos en Buenos Aires hace muchos anios. Entre copas de vinos, ensalada de tomate y muzzarela, y croquis en servilletas de papel, me explico definitivamente el significado de "depth of field". Yo habia intentado descifrar el significado mucho antes, en varios libros y algun curso de fotografia, pero su explicacion fue inmejorable, excrutando lo que se pierde al jugar entre combinaciones innumerables de "shutter speeds" y "apertures", un nuevo jardin se abrio para explorar con mi camara, y las ganas renovadas ahora de ponerme a jugar de nuevo, como cuando redescubrimos en un juguete de la infancia del que estabamos aburridos una nueva caracteristica sorprendente que se nos habia mantenido esquiva.

Lo mismo pasa con las personas. Sobre todo cuando las vemos demasiado, o nos las vemos hace mucho y creemos conocerlas, y al hablar descrubrimos algo mas que mantenian oculto y que nos conmueve infinitamente.

Shoreditch es fantastico. Es Mr. Hyde, cuando el west de London es Dr. Jeckyll. Una gordita de ascendencia aparentemente asiatica cantando en espaniol desde una tarima, rapera, y la gente mas fotogenica del planeta vestida para si misma y deleite de observadores bailando todos. Antes de llegar a Bar Hall, habia tenido que tomar el subte hacia Liverpool Street, el mismo camino que recorro cada maniana al trabajo. Esta vez, los vagones semi-vacios, suficiente lugar para regalarme la opcionalidad de sentarme donde quisiera, o de permanecer parado. Pero queria sentarme al lado ella, la del gorro de lana rojo, y ese lugar estaba ocupado. Asi que espere. Llegamos a Totteham Court, pasamos por Holborn Station y recien en Chancery Lane se desocupo el lugar. Ella seguia leyendo su libro, cuidadosamente encuadernado con esas laminas de plastico transparente que las abuelas y algunas madres nos obligaban en la infancia para los libros del primario. Flequillo rubio y la piel muy clara, pasaba paginas demasiado rapido, y al mirar descubri que la letra del libro era mas grande que de costumbre, lo que explicaba la velocidad con que devoraba aquel libro. Quedaban un par de paradas hasta Liverpool Station, y despues de meditar sobre el nefasto dilema de iniciar o no una conversacion, y aunque hubiera sido mas entretenido decir que le hable, vote por el silencio. Al bajarme del subte, camine hacia la salida, todavia bordeando vagones sobre el anden, sabiendo que el tren pronto recomenzaria su marcha, asi que bastaria con mirar a traves de la ventana, y seria facil, tenia que enfocarme en ver a alguien con un gorro de lana rojo, aun en un  tren en marcha seria facil. Y asi fue, yo caminando hace la salida del subte, y ella ya en movimiento, hubiera sido una buena foto, paso a toda marcha y tambien paso el gorro de lana, nitido en un nubarron de formas inerciales.

jueves, noviembre 27, 2008

Macanudo Sonsa

Macanudo...Sonsa...

Que lindas palabras nene.

miércoles, noviembre 26, 2008

Creppes y comida paquistani

Comida paquistani.

Salimos del trabajo temprano. Cerre otro trade, y el dia habia pasado rapido. El cliente habia expresado la voluntad de cerrar, aunque teniamos que definir precios y algunos otros detalles. El mercado se movio rapidamente, las tasas en Rusia cayeron, lo cual perjudico parcialmente al fondo austriaco, pero logramos un acuerdo, partimos la diferencia y todos contentos.

El sabado pasado llegaron a casa M.G y su marido. Anoche seguian su viaje y dejaban Londres, asi que fuimos a comer creppes al resto de la esquina, y nos quedamos hablando hasta las 3 de la maniana. Dormi 5 horas y fui al trabajo.

A las 7pm teniamos una mesa reservada en un resto paquistani cerca de Commercial Street, con la gente del trabajo. Acabo de volver a casa, comimos desaforadamente, como el mas nefasto comilon de la familia Buendia, y ahora, todavia paladeando picantes, cigarrillo en mano, me preparo para una noche de buen suenio, la primera en dias.

PS mental / pedirle a M.G. las fotos del martes a la noche.


domingo, noviembre 23, 2008

Me pidieron que escriba

Es fin de semana. En casa no tengo internet, y las ansias originales de escribir, forjadas por un torrente de acontecimientos que sentia valiosos para el palabrerio, ahora se perdieron un poco. Voy a intentar reconstruir los aconteciminetos de los ultimos dias, y quiza entonces tambien reconstruya aquel anhelo que inspiraron las ganas, ahora exiguas, de escribirlas.

Estoy en un internet cafe, en el primer piso de un edificio sobre Oxford Street. Son las seis de la tarde, y es de noche en Londres. Hace mucho frio. El viernes termino otra semana colmada de idas y venidas, y una salida a Camdem propicio el puntapie para una noche de grata somnolencia. Sabado me desperte temprano. Al menos lo sufientemente temprano para tener todavia la oportunidad abierta de un banio rapido, e ir al servicio de la maniana. Sam (Sami, Samuel) fue el encargado del servicio de Sabbath, un jovencito prolijo, exelentemente preparado, ante una congregacion mixta, donde habian tantos familiares y amigos, como desconocidos, transeuntes y turistas que decidieron visitar el templo esa maniana. Conoci mucha gente, siempre argentinos, uruguayos y brasileros, los hay en todas partes, incluso en este templo en el corazon de Marylebone. Resurgieron recuerdos de mi propia preparacion y culminacion en Bar Mitzbah, y recorde tambien que eso no es solo una celebracion, sino el comienzo de cosas que debemos cumplir mientras sigamos siendo hombres.

La noche del sabado carecio de tanta liturgia...Soho.

Despues de un domingo de futbol, al aire libre, lloviendo y con temperatura de casi 0 grados, volvi a casa. La iniciacion del cuento es imminente, y cuanto mas lo pienso mas descubro que todavia no ha sido contado. La insinuacion de una coma en el lugar propicio hace que mi cuento sea ortogonalmente diferente a la multitud de otros cuentos ya contados.

Las ideas que han surgido este fin de semana, o al menos las que puedo compartir: un libro de recetas, ideado telefonicamente con N.G. donde en vez de combinar ingredientes gastronomicos se combinan situaciones, especialmente canciones y bebidas (preferentemente espirituosas claro, aunque no hay exclusivismos). Un viaje a Cancun y Panama - la idea y los planeamientos han sido finiquitados, y la concrecion del contrato aguarda al pago del dinero (nada tribial debo confesar, el momento mas dificil de todos, pagar).

Otra vez, las ganas de escribir se me salian de las manos. Y ahora palabras escapan espermatozoidemente desde la pulpa de los dedos, buscando concebir en alguien, a la distancia, infinitamente cerca o lejos de este internet cafe en el primer piso de un edificio en Oxford Street, Londres, una idea, una sensacion, y quiza una respuesta. La esperanza de una respuesta alcanza, por ahora.