domingo, noviembre 23, 2008

Me pidieron que escriba

Es fin de semana. En casa no tengo internet, y las ansias originales de escribir, forjadas por un torrente de acontecimientos que sentia valiosos para el palabrerio, ahora se perdieron un poco. Voy a intentar reconstruir los aconteciminetos de los ultimos dias, y quiza entonces tambien reconstruya aquel anhelo que inspiraron las ganas, ahora exiguas, de escribirlas.

Estoy en un internet cafe, en el primer piso de un edificio sobre Oxford Street. Son las seis de la tarde, y es de noche en Londres. Hace mucho frio. El viernes termino otra semana colmada de idas y venidas, y una salida a Camdem propicio el puntapie para una noche de grata somnolencia. Sabado me desperte temprano. Al menos lo sufientemente temprano para tener todavia la oportunidad abierta de un banio rapido, e ir al servicio de la maniana. Sam (Sami, Samuel) fue el encargado del servicio de Sabbath, un jovencito prolijo, exelentemente preparado, ante una congregacion mixta, donde habian tantos familiares y amigos, como desconocidos, transeuntes y turistas que decidieron visitar el templo esa maniana. Conoci mucha gente, siempre argentinos, uruguayos y brasileros, los hay en todas partes, incluso en este templo en el corazon de Marylebone. Resurgieron recuerdos de mi propia preparacion y culminacion en Bar Mitzbah, y recorde tambien que eso no es solo una celebracion, sino el comienzo de cosas que debemos cumplir mientras sigamos siendo hombres.

La noche del sabado carecio de tanta liturgia...Soho.

Despues de un domingo de futbol, al aire libre, lloviendo y con temperatura de casi 0 grados, volvi a casa. La iniciacion del cuento es imminente, y cuanto mas lo pienso mas descubro que todavia no ha sido contado. La insinuacion de una coma en el lugar propicio hace que mi cuento sea ortogonalmente diferente a la multitud de otros cuentos ya contados.

Las ideas que han surgido este fin de semana, o al menos las que puedo compartir: un libro de recetas, ideado telefonicamente con N.G. donde en vez de combinar ingredientes gastronomicos se combinan situaciones, especialmente canciones y bebidas (preferentemente espirituosas claro, aunque no hay exclusivismos). Un viaje a Cancun y Panama - la idea y los planeamientos han sido finiquitados, y la concrecion del contrato aguarda al pago del dinero (nada tribial debo confesar, el momento mas dificil de todos, pagar).

Otra vez, las ganas de escribir se me salian de las manos. Y ahora palabras escapan espermatozoidemente desde la pulpa de los dedos, buscando concebir en alguien, a la distancia, infinitamente cerca o lejos de este internet cafe en el primer piso de un edificio en Oxford Street, Londres, una idea, una sensacion, y quiza una respuesta. La esperanza de una respuesta alcanza, por ahora.