domingo, enero 25, 2009

Enero no Termina

Las cronicas detalladas del dia suelen ser aburridas. Minuto por minuto el autor intenta la recoleccion de momentos que suelen carecer de sentido, a menos que sea lo suficientemente astuto, y ciertamente habil, para esconder a medias un hilo, un algo que ate lo accidentado y reuna en un collar eso que pudieron ser solo canicas desparramadas, apenas emparentadas por cierta coincidencia o secuencia temporal. Algunos autores utilizan las moralejas, muchas veces torciendo maquiavelicamente una historia para mostrar que siempre, siempre, hay algo que se aprende, que nada es casual. Canicas desparramadas, fabulas o moralejas, todo comenzo esta maniana.

Los dias suelen comenzar a la maniana, temprano, pero no esta, cansado de una noche de salidas en el sur de Londres, una sucesion de bares que terminaron entre gin tonics en un club de esos que tienen una entrada pequenita a la calle, y que requiren subir una escalera empinada alfrombrada de rojo, con puntas reforzadas de metal y luces en cada peldanio. Debi haber interpretado las luces a tiempo, no podian ser presagio de algo bueno. Y asi fue, asi que decidi dejar el lugar, y el retorno a casa fue en bus, 20 minutos hasta Oxford circus, botella de Vitamin water en una mano y las ansias de una cama bien apretadas en la otra. Desperte esta maniana, no demasiado temprano, y despues de una ducha rapida, sali al trabajo. La idea era pasar un par de horas, con suerte desatiborrar la cantidad de laburo que me esperaba la semana proxima, un intercambio favorable, sobre todo dado que en Londres llovia y el clima no hubiera permitido imaginar la frustracion de postergaciones o planes alternativos. Igual no estaba convencido, era mi domingo, y no eran muchas las ganas de pasarla en el trabajo.

El subte, otra vez - Mas de media hora, entre Chancery Lane y San Paul stations, enclavados, claustrofiados, porfiados en la no deseperacion, la gente inmutable. Estaban arreglando los subtes, y nos dejaron ahi, entre dos estaciones, decenas de metros bajo tierra, inercialmente estaticos, si tal cosa existe, una serpiente cargando en su vientre veintenas de gentes que tenian planes de domingos y compromisos, estanca e irresoluta la serpiente, y cada tanto, a traves de altavoces distorsionados, una voz igualmente distorsionada, viscoza como fuera la de algun Kurt Cobain extasiado de pastillas, auguraba que pronto, pronto, seguiriamos marchando. Pero no.

Asi que sin querer, y para no comenzar a recriminar mi plan de un domingo en el trabajo, me entretuve con las conversaciones ajenas. Una argentina con su novio espaniol, banqueros, un grupo de juveniles paquistanias o arabas quiza. Mientras tanto, al menos quedaba algo del grande cafe latte de Starbucks que compre al lado de la estacion! Y todavia no eran las 12 de la maniana.

Me doy cuenta de que a este paso, serian paginas y paginas las que deberia consumir para contar todo mi dia. Porque eso fue apenas el comienzo, quedaban aventuras que no hubiera podido jamas imaginar, bueno, ahora estoy exagerando un poco, es verdad. Pero es que ya me esta ganando el cansacio, la motivacion mas temprana de escribir se va perdiendo.

Quedaran para mas adelante, (1) la historia de Reubens "el peor restaurante kosher de Baker Street",  (2) la bienvenida a casa del dulce aroma de creppes, (3) la conversacion imaginaria con el grupo de francesas del sur de Francia que mas bien parecian de Britania (i.e. en el norte de Francia), (4) la conversacion que si tuve en mi segundo enclave en un subte con la chica cuyo acento podria haber sido acento pero tambien podria haber sido dificultad oratoria, (5) el encuentro accidentado con el cajero de Daunt Books antes de decidirme a comprar el libro en ingles de un autor espaniol, cuando en realidad buscaba alguno de un latinoamericano escrito en espaniol.