domingo, marzo 15, 2009

Aaron tocaba bicicletas


Aaron tocaba bicicletas. Aaron queria ser muy muchas cosas y la eleccion multifurcada entre la resignacion del todo por solo una no le apetecia aunque tampoco le preocupaba. Desarmo la bicicleta que a fines de los '90 le compro a un arquitecto noruego que por entonces residia cerca de Hyde Park en Londres, y atornillo agilmente tambores y platillos de una bateria al triangulo rectangulo del esqueleto bicicloide creando un animal acefalo y brillante, pero estanco por necesidad ya que el rodado no tenia funcion en la arquitectura planeada. Ademas, pronto quedaba poco espacio para bartulos adicionales sin importar la immediata placidez estetica de una circunferencia acariciada interiormente por radios plateados o la otra placidez simultanea que nos entretiene imaginando infinitos digitos detras del 3.14. Aaron tambien se entretenia sosteniendo arandelas entre los dedos, el olor a metal y la conciencia de que una arandela proyecta multitud de futuros porque poco es en si misma y require un plano, herramientas y manos para volverse una cosa.