sábado, marzo 28, 2009

work in progress

Federico Aldazabal termino su postre en Patisserie Valerie, un pequenio bistro en Marylebone High. Esa era su calle preferida en Londres, apenas diez cuadras entre Oxford Street y Marylebone Road, atiborrada de bares, librerias y negocios que vendian todo desde colecciones de muebles minimalistas escandinavos hasta vestidos de novia. Iolanda le sonrio desde detras del mostrador, ella atendia el bistro los sabados y ya se conocian. Nadia mas sabia, y aunque prometi a Federico no contarlo, con Iolanda tenian un pacto que consistia en un intercambio mutuamente beneficioso: ella le regalaba a escondidas porciones de torta de queso y fresas, el le sacaba las fotos que ella necesitaba para llevar a sus audiciones. Fuera o dentro del marco oficial de ese pacto, tambien se encontraban los domingos en el departamento de el, a pocas cuadras de Valerie, y fueron muchas las veces que los vi saliendo de la mano, sonriendo los dos. Fue incomodo la primera vez que fui con Fede a Valerie. Yo sabiendo que el sabia que yo sabia sobre ellos, pero sin saber si ELLA sabia. No importa. El trabajo de Fede me habia puesto en posiciones mucho mas incomodas antes, y todas ellas las habia aceptado como parte inevitable, y muchas veces [ ] de nuestra amistad. Federico era [ ], una profesion que no todos hubieran aprobado, aun en Londres en [ ]. Federico, Iolanda, Antoine, Ines y yo nos habiamos vuelto inseparables. De hecho, fue Iolanda la que nos convencio a salir esa noche a pesar de la lluvia, a probar un club de jazz que habia abierto recientemente en Camdem. Trevor, un negro alto y robusto cuyos padres habian llegado a Londres desde Santo Domingo, se abrio en una carcajada de dientes blancos y brazos abiertos y nos invito a pasar. Se olian jazzes y cigarrillos.